Tuesday, August 6, 2013

Un día en el restaurante


Un día en el restaurante
Posición de los trabajadores
Posición del cliente
La jefa de sala, Cristina, ve a una pareja que camina por las puertas y sonríe…
-       “¡Hola, bienvenidos! ¿Cómo están?”
-       Dos.
“Eso no era mi pregunta… que malos modales. Pero debo seguir sonriendo.”
-       Bueno. ¿Quisieran sentarse adentro o afuera?
-       ¿Qué tiempo hace afuera?
“Pues, acaban de entrar del afuera, díganme ustedes…”
-       Pues, pienso que hace buen tiempo afuera y es muy agradable, pero lo que quieran ustedes…
El uno al otro:
-       ¿Qué quieres tú?
-       No me importa. Lo que quieras tú…
Mientras tanto, llega otro grupo que espera impacientemente.
-       Bueno. Afuera.
-       ¡Excelente! Síganme, por favor.
Al otro grupo:
-       ¡Hola! ¡Regreso en un momentito!
Cristina se dirige al fondo pero los clientes están hablando y caminando muy lentamente. Ella está pensando en el otro grupo que la espera.
Al llegar al patio
-       Bueno aquí tengo una mesa bajo el sol u otra en la sombra. La que quieran.
Espero que no escojan la del sol,” piensa ella, “porque acaban de sentarse tres mesas en esta sección de Carmen. Ella ya tiene dos y va a estar demasiada ocupada, pero necesito complacerlos…”
-       Ummm… La del sol.
-       Vale. “Ella dice sonriendo.” Aquí en esta carta tenemos los platos especiales del día y al revés la lista de cervezas que ofrecemos hoy. Carmen llegará en unos minutos.
Los clientes están hablando y no oyen lo que dice.
Luego, rumbo al mostrador, Cristina se encuentra con Carmen la cual está poniendo en una caja platos que acaba de sacar de una mesa y le dice:
-       Lo siento, ellos querían sentarse en tu sección.
-       Está bien. Lo que quieren, pero tal vez busque a alguien que les puede traer el agua para que no me esperen demasiado tiempo. Ella siempre busca dar el mejor servicio posible a todos los clientes.  
Ahora Carmen está a la computadora. Primero entra la orden las bebidas para que lleguen rápidamente (espera ella), luego entra la orden de la comida para otra mesa, imprime la cuenta para otra,  y finalmente hace el cambio para la cuenta de aun otra. Ella te fijas que la comida esté casi lista para su sexta mesa y le indica a una compañera a cuál mesa debe ir porque está tan ocupada que no puede traerla por ella misma. Después, consigue 1) los vasos de agua para la mesa nueva porque ve que Cristina no pudo hablar con nadie sobre esto, 2) los condimentos para la otra mesa, y, 3) ahora que están listas, las bebidas del bar y finalmente sale al patio. Todo esto toma cinco minutos.
Justo cuando pasa por las puertas los clientes nuevos le llaman con los brazos agitados como si hubiera pasado una vida eterna en verla. Ella les saluda con una sonrisa y les dice:
-       Hola! Bienvenidos. ¿Cómo están? Aquí les traigo…
-       Estamos listos para ordenar, interrumpe el hombre.
-       …agua para ustedes, sigue Carmen, y les atenderé en un minuto después de llevar estas cosas a la otra mesa.
Después de darles los vasos de agua, Carmen lleva los condimentos a una mesa donde le piden más agua; luego pone la cuenta en una mesa, el cambio en otra, y entrega las bebidas a la otra mesa. Ella toma la orden de comida de esta mesa y mientras tanto puede sentir los ojos de la nueva mesa a su espalda. Luego, pasa por la mesa donde su compañera acaba de servir la comida, nota se le olvidó el Ranch para uno de los clientes, aunque estaba escrito en el tiquete. Le dice al cliente que lo va a traer y les pregunta a todos si falta algo más. Finalmente, llega a la nueva mesa para tomar la orden.
-       Hola. Yo sé que están listos. Primero, ¿qué le traigo para beber, señorita?
-       Yo quisiera un vaso de vino blanco de la casa.
-       Excelente. Y, ¿para usted, señor?
-       Una cerveza Amber.
-       Lo siento, pero esa no la tenemos para ofrecerle hoy. Sólo tenemos las cervezas que están en la carta como indicó la jefa de sala. ¿Hay algo allí que…
-       Ella no nos dijo nada, interrumpe el señor.
“Ay, este va a ser un día larguísimo....” piensa Carmen.





























































Finalmente llega la mesera,” piensan los clientes.

“Uf, ¿por qué no puede ella tomar nuestra orden? No tiene nada en las manos y somos los más importantes. Estamos ardiéndonos bajo el sol.”














“Yo voy a escribir un resumen en Yelp porque el servicio aquí es horrible.”

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